Por: Alejandro León
David Hammestein es un ladrón. Ahora se puede decir sin que le lleven a uno a los tribunales, el informe de la OLAF (Oficina de Lucha contra el Fraude de la Unión Europea) evidencia que los fondos asignados se dedicaba a intereses particulares y ajenos al fin que obligaba la normativa comunitaria.
José Santamarta, responsable de World Watch en España y uno de los más conocidos y respetados ecologistas en España lo dijo públicamente hace unos años, su enfrentamiento con David Hammestein, el euroladrón, le ha ocasionado conflictos en el partido de Los Verdes y una continua sangría de tiempo y dinero en protegerse de las querellas y amenazas del euroladrón y su entorno.
Pero como en el caso de Al Capone, que fue encarcelado durante ocho años por evasión de impuestos en 1931, las irregularidades financieras cometidas por Hammestein en el Parlamento Europeo solo son una pequeña parte, la punta del iceberg, de las falsedades, trampas, timos y fraudes en los que ha fundamentado su actividad política.
Las intrigas de palacio y las maledicencias para apartar a Guillermo Fernández –Obanza del cargo de responsable de relaciones exteriores de Los Verdes fue uno de los primeros golpes de mano con premeditación y alevosía de este eurodiputado, ahora ya perseguido por la justicia. Primero se encargo de desprestigiar a Fernández-Obanza. Una vez pasadas las elecciones europeas de 1999, donde la coalición en la que participaban Los Verdes estuvo a pocos votos de sacar un eurodiputado, Hammestein empezó a dinamitar las propuestas de Mito (como es conocido Guillermo Fernández – Obanza) y a buscar aliados para forzar su destitución.
Conocí a Mito en la sierra del Courel en el verano de 1999. Dirigentes de la Confederación de Los Verdes nos reunimos en un camping durante una semana para planificar el nuevo curso y las elecciones europeas. Jordi Bigas se propuso como candidato en dicha reunión y la impresión que me quedo de Mito fue su interés por los árboles, por la vida, como contemplaba el entorno; yo disfrutaba al escucharle contar anécdotas e historias sobre la naturaleza. Mito fue propuesto candidato y responsable de relaciones exteriores de La Confederación más tarde, cuando se retira Jordi Bigas. El carácter y la forma de ser de Mito eran incompatibles con las artimañas y movimientos astutos del euroladrón. Mito, miembro de Greenpeace, con experiencia, con sentido de la responsabilidad, con conocimiento y con conciencia de los problemas ambientales y sociales, dimitió bajo la indiferencia del resto de miembros de la dirección de la Confederación de Los Verdes.
A las elecciones europeas de 2004 se presentaron como candidatos con posibilidad para representar a la Confederación de Los Verdes en las listas del PSOE Gianluca Solera y David Hammestein. Otros candidatos, como Rafael Guardo, tenían menos opciones. David había ido engatusando a unos, prometiendo a otros, engañando a muchos, pero le salio un duro competidor: Gianluca Solera, de origen maltés trabajaba en el Parlamento Europeo y desde allí se había desplazado varias veces a España donde conocía muy bien tanto la organización de la Confederación como la problemática ambiental del país. Los apoyos de las organizaciones ecologistas a su candidatura así como personajes reconocidos del mundo verde quedaron plasmados en firmas de apoyo a su candidatura.
Pero el mundo al revés en la Confederación, en una endogamia propia del movimiento político verde en España, en un alarde de “democracia” controlada, en un equilibrio de poderes donde la fuerza interna es más fuerte que la lógica y el sentido común se inclinan a votar a Hammestein, que sale elegido por escaso margen de votos.
Ya como eurodiputado Hammestein empieza a mostrarse tal y como es, sin tapujos, los conflictos con Los Verdes de la Comunidad Valenciana, con sus asesores, con algunos dirigentes, tal es el caso de José Santamarta que le había votado como candidato, las noticias sobre manejos turbios de dineros y personas se hace más evidente.
Y la actitud de los dirigentes de la Confederación, dubitativa, con miedo a la pérdida de imagen pública, intentando controlar a Hammestein. Y éste les responde ¡creando un nuevo partido, apoyando en las elecciones municipales a otros partidos¡ El mundo al revés, una casa de locos donde el único que se va salvando de la quema es Francisco Garrido que, como en el caso de Mito, sortea todos las dificultades, el que se “quema” es otro, ahora Santamarta.
David Hammestein ha hecho tanto daño al movimiento verde como otros luciferes ilustres como Esteban Cabal o Gloria Torres. El referente político del ecologismo, los partidos verdes, han ido cargándose cualquier atisbo de mensaje renovador, de ideario transformador de la realidad, de esperanza de alternativa fuera del bipartidismo actual. Una propuesta de renovación democrática seria la posibilidad de un voto negativo, votar también a aquella formación política que hubiera desengañado al votante, no tendríamos sorpresas con el voto verde.
Pero siempre existe algún resquicio para la ilusión. En este caso de la mano de la antigua asesora del euroladrón. En este caso David no ha sido el pastor de la tribu de Judá que se enfrenta al gigante filisteo Goliat. David es Rosa Santrich y Goliat el tal David Hammestein. Un personaje que al verse pillado por la OLAF le amenaza con una querella al periodista de El País que decide publicarlo. Espero que sean sus últimos estertores, políticamente hablando, claro.
Alejandro León